Escrito por La Garbancita Ecológica

–Comunicado de La Garbancita Ecológica con motivo del Día Internacional del Consumidor–

La alimentación actual -basada en una agricultura productivista y competitiva cargada de agrotóxicos y transgénicos- contamina la tierra y cada vez nutre menos y enferma más. La publicidad de las multinacionales controla la oferta alimentaria, modifica los hábitos de consumo de la población y condiciona, a favor de los alimentos industrializados y procesados, la regulación del ciclo de producción, distribución y consumo de alimentos.

Más del 60% de la energía consumida por habitante en España procede de alimentos cargados de azúcar, sal y conservantes, a costa de reducir los alimentos naturales, locales y de temporada. La mala alimentación provoca sobrepeso y obesidad, siendo un factor de alto riesgo en enfermedades cardiovasculares, diabetes, síndrome metabólico, trastornos del aparato locomotor, inmunodeficiencias y alteraciones psicosociales.

Buena alimentación es sinónimo de alimentación agroecológica. El consumo responsable de alimentos debe apostar por una dieta ecológica, abundante en frutas y hortalizas de temporada y cercanía, pan integral fermentado con levadura madre, legumbres y reducir el consumo de carne, sal, azúcar, alimentos procesados y bebidas carbonatadas.

L@s consumidor@s responsables precisamos construir, en responsabilidad compartida con l@s agricultor@s ecológic@s, una distribución de cercanía que preserve la vitalidad de los alimentos frescos y garantice precios suficientes para l@s agricultor@s y asequibles a l@s consumidor@s.

El consumo responsable agroecólogico, para crecer, necesita educación alimentaria en hábitos saludables y agroecológicos empezando por la escuela.

El desarrollo de la cultura alimentaria y la construcción de redes de distribución cooperativa forman parte del trabajo del consumo responsable agroecológico pero también del trabajo de cuidados. La alimentación, desde el campo a la mesa, debe ser una responsabilidad compartida entre hombres y mujeres, tanto en las tareas de producción, distribución y consumo, como en el trabajo de cuidados en el ámbito doméstico.