Escrito por María Dolores Raigón Jiménez

La producción ecológica y el consumo de alimentos ecológicos: una buena alternativa.

En la actualidad la agricultura orgánica biológica está experimentando una gran capacidad de expansión. Las principales motivaciones que los agricultores y ganaderos tienen para el cambio del modelo productivo industrial al ecológico, es la concienciación hacia un sistema más respetuoso y que permita legar los recursos y asegurar un medio tan o más productivo como el que recibieron de sus padres, haciéndose eco de la célebre expresión de Lester Brown “Nosotros no hemos heredado la tierra de nuestros padres, la tenemos prestada para nuestros hijos”. Además de las motivaciones de los productores, existe también un cambio en los hábitos de consumo por parte de los consumidores, porque el tándem productor-consumidor es necesario en todo el proceso.

Y ¿cuáles son las motivaciones por parte del consumidor?, en realidad son varias las cuestiones que hacen que un consumidor cambie del modelo convencional o industrial al ecológico. En primer lugar, la existencia de una mayor conciencia ecológica por parte de los consumidores, que reconocen los impactos de la agricultura convencional y son conocedores de los beneficios de la agricultura ecológica sobre el ecosistema y sobre la biodiversidad. En segundo lugar existe una razón de peso en el cambio, y está relacionado con las alarmas alimentarias que desgraciadamente aparecen en el sistema agroalimentario y modifican los hábitos de consumo, en tercer lugar parecen cuestiones puntuales como la aparición de una enfermedad grave en el núcleo familiar que genera cambios estructurales y de costumbres en la familia, así como el nacimiento de un nuevo miembro familiar que hace reestructurar los alimentos que forman parte de la ingesta.

Las evidencias muestran que los alimentos ecológicos son más nutritivos.

Los alimentos de producción convencional, intensiva o industrializada, no sólo están dejando de cumplir su finalidad de nutrir y por tanto, de generar salud, sino que además, desde cada vez más amplios sectores científicos, se ha empezado a denunciar los alimentos como causantes de las modernas enfermedades degenerativas (obesidad, enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc.) (Cooper et al., 2007). En este sentido, las técnicas de producción ecológicas son favorables para producir alimentos de alta concentración nutricional y organoléptica, puesto de manifiesto en diferentes estudios comparativos (Raigón, 2007):

  • Las concentraciones de nitratos en el material vegetal es mayor en el caso de las verduras procedentes de cultivo convencional, variando en función de la especie, en promedio, 50% más en el caso de col china, 35% para la lechuga, 65% para la acelga y 28% para la espinaca.
  • Las verduras ecológicas han presentado mayor concentración mineral (25% más de potasio en lechugas, 14% más de calcio en tallos de hinojo, los contenidos de hierro en la judía-grano procedente de cultivo convencional son aproximadamente 6 mg por cada 100 g, mientras que los de producción ecológica son de 7.12 mg, estos datos ponen de manifiesto que los granos de judía ecológica aportan un 15.7% más deeste oligoelemento). Las cantidades recomendadas diariamente, en una persona adulta de Fe, Na, K y Ca se pueden conseguir con el consumo de 500 g de acelga ecológica fresca, sin que repercuta en riesgo aparente para la salud, por no superar la ingesta diaria admisible de nitratos. Las mismas cantidades de elementos nutricionales se podrían consumir con la ingesta de aproximadamente 550 g de acelga convencional fresca, aunque con ello la cifra de nitratos consumidos se duplicaría, apareciendo riesgo para la salud.
  • El zumo de naranja ecológica contiene un 20% más de vitamina C que el procedente de frutos convencionales.
  • Los frutos cítricos ecológicos son más aromáticos, presentando un 24% más de aceites esenciales.
  • En pimiento ecológico verde se alcanza un 10% más de vitamina C y en rojo un 7% más, frente a los convencionales.
  • Las sustancias antioxidantes están en concentraciones superiores en frutas ecológicas, por ejemplo en fresas (26%), zarzamora (40%), manzana (15%) y pimiento (17%).
  • Las variedades tradicionales de lechuga han concentrado mayores contenidos minerales que las comerciales.
  • Los alimentos ecológicos de origen animal presentan mayor contenido en proteínas (2.6% en huevo; 7.8% en carne de conejo, lo que significa que por cada 100 g de carne de conejo consumida, se ingieren 1.41 g más de proteína, si la carne procede de ganadería ecológica). Estos mismos alimentos contienen menos grasa, ya que los animales de acuerdo con las normas de bienestar animal tienen más espacio para moverse y queman más grasa; en el caso de la carne de conejo ecológica los niveles de grasa son un 42% menor. El perfil lipídico de la grasa del huevo ecológico muestra un 8% más de ácido oleico.
  • Entre los parámetros de calidad interna evaluados en huevos (ecológicos e intensivos), destaca la determinación de la cámara de aire, importante porque aporta información sobre la frescura del huevo. Es menor en los huevos ecológicos que en los intensivos, siendo indicador de que los huevos ecológicos mantienen su frescura durante más tiempo. La cámara de aire va aumentando conforme se incrementa el intercambio gaseoso entre el huevo y el medio. Una mayor porosidad de la cáscara de huevo permitirá un aumento más rápido de la cámara y por lo tanto también mayor degradación de la calidad del huevo, ya que se fluidificará más rápidamente el albumen.
  • Las frutas y verduras ecológicas contienen menor nivel de agua, repercutiendo en mayor materia seca, mayor concentración de los sabores, mejor ajuste en la relación del precio y mayor capacidad de conservación. La col ecológica puede resistir hasta 24 días sin síntomas de pudrición, frente a los 6 días de la col convencional. Los frutos cítricos ecológicos presentan seis semanas más de conservación en postcosecha que los convencionales.

María Dolores Raigón Jiménez Doctora Ingeniera Agrónoma. Catedrática de Escuela Universitaria Universidad Politécnica de Valencia

Extracto de artículo de la autora con el mismo título. Para leer el artículo completo y su bibliografía: La calidad de los alimentos ecológicos: las evidencias.