Escrito por B.M.

frambuesas agosto 2015Nos vamos de vacaciones y tenemos que acomodar nuestros hábitos alimenticios al lugar donde descansemos. A l@s que practicamos habitualmente una alimentación agroecológica, nos supone un doble trabajo.

Por un lado, no dejar abandonado a su suerte el consumo responsable en la ciudad, por ejemplo, invitando a amigos y conocidos a que practiquen una alimentación sana y libre de tóxicos haciendo sus compras donde tú la haces habitualmente.  Por otro, acomodar la dieta a los productos frescos locales que te ofrezca en lugar donde veranees, en general no ecológicos y caros, si no, recurrir por imperativo de desabastecimiento de vegetales sanos a comprar en las grandes superficies, también más subidos de precios que en otra época del año, precios que luego no bajan.

Siendo como somos uno de los países de Europa que más producción ecológica tiene, resulta indignante que no tengamos construida una red de responsabilidad compartida campo-ciudad que nos permita el acceso, a precios razonables y justos, a productos agroecológicos cuando cambiamos de residencia. ¡Cuánto trabajo nos queda por hacer para que la salud y soberanía alimentarias sean una realidad de tod@s y para tod@s en cualquier lugar y tiempo!

gazpacho agosto 2015 Cuando vuelves a casa retomas la rutina de tu consumo habitual. Nuestro cuerpo necesita regular los aportes de nutrientes que le proporcionas la mayor parte del año, que en vacaciones suele verse alterado. Pero primero hay que llenar la nevera. Veo que en La Garbancita me ofrecen unos piñones eco a un precio apetecible, además de las verduras y frutas de temporada. Hago la compra. Después llego a casa, me meto en la cocina, acomodo los productos en el frigo  y me paro a pensar qué hago de comer.

Compré tomates rose coll de foix maduros y cherrys,  pimientos italianos verdes de tamaño pequeño y rojos para asar, pepinos, berenjenas, acelgas, calabaza cacahuete, cebolleta roja, un manojo de zanahorias moradas, setas shiitake, ciruelas claudias, melón, uvas blancas, plátanos, frambuesas, piñones y té. En casa me quedaban  frescos patatas, cebollas y ajos, además de legumbres, cereales, algas y demás productos no perecederos almacenados en la despensa.

Sé que los productos frescos han llegado recién recolectados de Lleida, Quero en Toledo, el valle de El Guadalhorce, Segovia y la sierra madrileña. Su presencia, frescura y olor no pasan desapercibidos, levantan el ánimo, las ganas de comer y de cocinar.

plato veranoLos tomates pedían a gritos prepararlos en gazpacho, quizá la mejor creación de nuestra gastronomía de verano. Las turgentes shiitakes invitaban a comérselas de inmediato y me apetecía guisar con piñones. Me puse manos a la obra combinando texturas, colores y sabores. El resultado, de tan solo cuarenta minutos de trabajo culinario, fue este exquisito menú:

– Frambuesas.

– Gazpacho.

– Patatas hervidas al vapor, rociadas por encima con un refrito suave de piñones, uvas pasas y alga kombu.

– Pimientos italianos asados al horno.

– Setas shiitake a la plancha.

¡Qué placer volver de vacaciones! Si te gusta, practica y comparte.

B.M.