El alficoz es una planta herbácea perteneciente a la familia de las cucurbitáceas, del género Cucumis, como el pepino, el melón … Se cultiva preferentemente en regiones de clima mediterráneo, con temperaturas templadas, húmedas, necesitando pleno sol para crecer.

No es un pepino, es un melón. Se parece a los pepinos y comparte género (cucumis), pero no especie (Cucumis sativus). Es una variedad (Cucumis melo flexuosus) de la especie del melón (Cucumis melo). El alficoz -a diferencia del pepino-, nunca amarga, aunque se consuma con piel, siendo más dulce que éste, pero sin llegar al sabor y dulzor del melón. De todos modos, como el parentesco es grande, cuando un melón nos sale malo decimos que “nos sabe a pepino”: al estar escaso de azúcares su sabor se asemeja a los pepinos.

Con mucha historia

Alficoz, también llamado alpicoz o cohombro, en valenciano alficòs. Vulgarmente denominado como melón serpiente, pepino serpiente -por la extremada longitud de su fruto- o pepino armenio. Conocido y usado en otras culturas probablemente antes que en la nuestra: en la India se le llama kakri, en Marruecos feggous y en Turquía acur.

Es un alimento con arraigo histórico de cultivo en el País Valencià, específicamente en Alicante y regiones limítrofes, como Murcia.

Antonio José Cavanilles Palop, valenciano y figura clave en los estudios botánicos del S. XVIII y principios del XIX, director del Real Jardín Botánico de Madrid, recogió con sumo detalle en sus “Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del reino de Valencia” (1795-1797) la agricultura en la localidad alicantina de Novelda, famosa en su tiempo por el cultivo del alficòs.

Hortalizas de fruto pero no fruta

Nos confunde saber que pertenece a la misma variedad que una “fruta” cuando lo creíamos una verdura. En realidad, el melón es una hortaliza, es decir, una planta de huerta de la que extraemos el fruto. Hay dos familias de plantas hortícolas de las que comemos el fruto y eso no las convierte en frutas: las solanáceas (pimientos, berenjenas) y las cucurbitáceas (pepinos, tomates, calabazas, melones y sandías). En la familia de las cucurbitáceas hay dos que vulgarmente consideramos frutas sólo porque las comemos de postre (melón y sandía). El error, por tanto, lo tenemos en nuestra clasificación particular del melón y la sandía que los consideramos frutas por el lugar que ocupan en nuestra alimentación sin atender a su origen botánico. Enseña a tus niñ@s a considerar hortalizas a melones y sandías. Aquí te dejamos una ayudita: http://www.bricopage.com/horticultura/tipos/defrutos.htm

Beneficios del alficoz

Entre las propiedades nutritivas destacamos el elevado contenido en ácido ascórbico y pequeñas cantidades de vitamina B. Entre los minerales, es rico en calcio, cloro, potasio y hierro. En esta hortaliza también encontramos magnesio, hierro, fósforo y zinc, aunque en pequeñas cantidades. Su aporte en vitamina C es muy importante, elemento esencial para el organismo por sus propiedades antioxidantes e inmunoprotectoras. Y nos viene bien ahora que la naranja está llegando a su fin. Las semillas -muy similares a las del melón- son ricas en aceites vegetales.

La composición equilibrada del alficoz lo convierte en un alimento:

  1. Alcalinizante: neutraliza los efectos de los alimentos de reacción ácida (azúcar, carnes y comidas procesadas). Aunque no neutraliza cualquier cantidad de estos otros alimentos. Lo mejor es reducir su ingesta.
  2. Depurativo: ayudando a la eliminación de sustancias perjudiciales, vía urinaria o a través de la piel. Perfecto para combatir los efectos de problemas de piel como dermatitis atópica o psoriasis.
  3. Laxante: facilita la evacuación de las heces, gracias a la gran cantidad de agua presente en su composición y a la fibra soluble. Alimento recomendado en las dietas de quienes padecen estreñimiento o úlceras gastrointestinales.
  4. Diurético: incrementando la producción de orina, por lo que se recomienda a personas que padecen cistitis, retención de líquidos, insuficiencia renal.

Pon alficoz en tu mesa

La forma de consumir el alficoz es fresco, con la piel lavada, y directo al plato. Se utiliza principalmente en ensaladas por su gran valor refrescante.  Una buena idea es elaborar un gazpacho rústico, sin batir, con aires extremeños (incorporando pimentón) y todo el frescor veraniego (tomates coloraos, pepino alficoz, cebolleta, aceite y hierbabuena).

¿Se os ocurre alguna receta con esta hortaliza para aumentar la creatividad de nuestros platos veraniegos?

¿De dónde viene el alficoz de La Garbancita?

La Cooperativa El Guadalhorce Ecológico y Ecoproductores de Murcia (EDEMUR) y otros agricultores ecológicos de cercanía están contribuyendo al mantenimiento de una producción agrícola de largo recorrido en la cultura alimenticia de la región mediterránea, rescatando la importancia nutricional e histórica del alficoz.