Escrito por La Garbancita Ecológica

El Algarrobo pertenece a la familia de las leguminosas. Se da en zonas cálidas y secas, adaptándose a todo tipo de suelos. Sus frutos son en forma de vaina. Durante milenios ha servido como alimento para personas y animales, aportando nitrógeno al suelo. Las vainas maduras permiten obtener una harina muy dulce, con sabor parecido al cacao y con muchas propiedades nutricionales y terapéuticas.

La harina de algarroba contiene: 11% de proteínas ricas en aminoácidos reguladores de la serotonina en el cerebro, un 3% de grasas y un 45% de azúcares naturales (fructosa, glucosa, maltosa y sacarosa), más hierro que el hígado de vaca, más calcio que la leche, magnesio, fósforo, cinc, silicio, potasio y bajo contenido en sodio y vitaminas A, Tiamina B1, riboflavina B2, niacina, B3, C y D.

No posee gluten, siendo apto para celíacos. Aporta fibras naturales como lignina y pectina. Esta última beneficia a la flora intestinal, disminuye bacterias nocivas y aumenta los lactobacilos, contrarrestando diarreas, nauseas y vómitos. La pectina es laxante, coagulante, bactericida, preventiva de cáncer, reduce el colesterol y ayuda a la formación de membranas celulares. Elimina metales pesados y sustancias radioactivas del organismo y protege la mucosa intestinal. La lignina y la pectina, las dos fibrosas, ayudan a controlar el colesterol.

La harina de algarroba previene úlceras, diarreas infantiles e infecciones intestinales. Es un energizante ideal para casos de anemia, refuerza el sistema nervioso y la actividad cerebral. Ayuda en la etapa de la menopausia. Previene la ansiedad, el nerviosismo y la depresión.

El procesado de la algarroba no requiere fermentación. Es dulce de forma natural y no necesita azúcar. Las vainas de la algarroba se muelen para hacer la harina. Las semillas se pueden comer crudas por ser dulces o utilizarlas como espesante y emulsionante. Cuanto más pequeña sea la semilla y menor sea su peso, menor es su contenido en humedad.

La harina de algarroba se parece al cacao en color y sabor y es más saludable que el chocolate y no produce hábito al no tener cafeína, azúcar ni grasas saturadas. Contiene taninos, antes considerados como tóxicos y ahora revalorizados como polifenoles, con virtudes antioxidantes y protectoras que evitan la formación de células cancerígenas, refuerzan los capilares, son antiinflamatorios, antirreumáticos y benéficos para el corazón y los riñones.
Es soluble en líquidos por lo que puede combinarse con la leche sustituyendo al cacao y el cola-cao con grandes ventajas económicas y saludables. Su producción está cada vez más amenazada, al no tener demanda y encontrarse en zonas del campo valenciano y murciano, donde existe escasez de agua debida a la proliferación de cultivos industriales, muy consumidores de agua y cargados de químicos.

Las multinacionales alimentarias para maximizar sus beneficios ocultan deliberadamente la importancia del algarrobo para nuestra alimentación y potencian otros productos perjudiciales para la salud pero más rentables, como el chocolate elaborado industrialmente. Por otro lado también se comercializan píldoras de algarroba para mejorar la dieta. La industria farmacéutica reproduce industrialmente lo que ya existe de forma natural, pero más caro.