Escrito por L.M.C

 

Ingredientes

  • 1 pan candeal del día anterior
  • 1 cabeza de ajos
  • 2 pimientos verdes
  • 100 grs. de jamón
  • 100 grs. de chorizo
  • 250 grs. de uvas
  • Media cucharadita de pimentón
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

 

Preparación

Cortar el pan en cuadraditos pequeños, salpicar con agua (no excesiva) y taparlo con un paño húmedo unas horas antes de hacer las migas. En una sartén grande y honda rehogar los ajos pelados y cortados en trocitos, dorándolos un poco sin que se quemen y apartar. En el mismo aceite rehogar los pimientos cortados en trocitos y apartar. También en el mismo aceite echar el chorizo desmigado y, un poco después, el jamón en tacos pequeños, poco tiempo para que el jamón no se quede seco y salado. Apartar. Poner en el mismo aceite el pimentón, mover un poco e inmediatamente añadir las migas. Ir dándoles vuelta y machacando con una cuchara de madera para que se doren y queden sueltas. Es posible que sea necesario añadir un poco más de aceite y de agua si se ve que quedan secas. Cuando estén doradas echar todo lo que hemos rehogado antes y mezclar bien. Al apartar del fuego se le ponen por encima las uvas desgranadas.

 

Apunte dietético

Las migas de pastor son típicas de la gastronomía de diferentes localidades españolas. Es una comida contundente, adecuada cuando se realizan trabajos con gasto físico pero no para personas sedentarias. El pan es rico en hidratos de carbono y el jamón y el chorizo en grasas saturadas y colesterol. Con los ajos, los pimientos y las uvas, les estamos añadiendo fibra, vitaminas y minerales pero también azúcar. Se trata de un plato completo, bastante graso y calórico y de difícil digestibilidad, por lo que de primero se recomienda escoger un plato de ensalada o de verdura hervida y de postre, una fruta del tiempo.

 

Es aconsejable un consumo ocasional. Si nuestra dieta diaria es adecuada, no pasa nada porque un día cometamos un pequeño exceso; nuestro cuerpo estará preparado para eliminar grasas y toxinas, siempre y cuando éstas no formen parte de nuestra comida habitual.

 

Eso sí, no se recomienda en caso de exceso de peso, colesterol o triglicéridos altos, problemas digestivos y gota.