Escrito por Eje de Soberanía Alimentaria RES)

La Cooperativa La Garbancita Ecológica participó en el día de acciones del Eje de Soberanía Alimentaria.

A la tarde organizamos un taller sobre siete alimentos enemigos de nuestra seguridad y soberanía alimentarias como Segundo Plato del Menú de la “Merienda sobre Soberanía Alimentaria: América Latina- Europa”. El taller que se desarrolló en la Pza del Reina Sofía, con la asistencia de unas 60 personas.

 

  

[FOTO1_RES.jpg] Pie de foto: Cristina Delgado participó en el Primer Plato de este taller de calle: Soberanía al alimón: América Latina-Europa, hablando de la producción de soja transgénica en Argentina.

  

[FOTO2_RES.jpg] [FOTO3_RES.jpg] Pies de foto 2 y 3: Compañeras en el Taller: Políticas Agrarias a la PACrrilla.

 

 

MANIFIESTO POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DESDE LA AGROECOLOGÍA, LA SOLIDARIDAD CON LOS OTROS PUEBLOS Y EL CONSUMO RESPONSABLE

 

La soberanía alimentaria es la capacidad de los pueblos para producir, distribuir y consumir sus propios alimentos y la condición para la seguridad alimentaria. Podemos hablar de seguridad alimentaria cuando una población dispone de alimentos nutritivos en cantidad y calidad suficiente. Pero la producción de alimentos, en manos del mercado, no persigue la seguridad alimentaria sino los beneficios económicos. La mercantilización, industrialización y globalización de los alimentos son la causa del hambre y la comida basura, las dos caras de la inseguridad alimentaria.

 

Las víctimas de la inseguridad alimentaria son millones de personas enfermas o muertas por hambre en los países empobrecidos y por exceso y toxicidad de los alimentos en los países desarrollados. Los beneficiarios de la inseguridad alimentaria son las multinacionales del agronegocio y los gobiernos globalizadores. Debemos combatir la inseguridad alimentaria en los países pobres, pero también en nuestros países ricos, en los que la comida basura y los malos hábitos alimentarios inducidos por la publicidad hacen crecer de forma alarmante, especialmente entre nuestr@s niñ@s, el cáncer, la obesidad y otras muchas enfermedades alimentarias.

 

No habrá soberanía alimentaria sin la autodeterminación de los pueblos y, en particular, de las mujeres. El trabajo de cuidados es la primera víctima de la inseguridad alimentaria. Somos las primeras en sufrir los daños de la desnutrición, las enfermedades alimentarias y el deterioro del medio ambiente sobre niñ@s y enfermos. La desigual condición de hombres y mujeres se agudiza en los países empobrecidos, las clases trabajadoras y los colectivos marginados.

 

Las políticas agrarias de la Unión Europea y también los acuerdos de comercio que se están firmado estos días en la Cumbre de la UE y América Latina buscan la modernización de la agricultura mediante el aumento de la productividad y la competitividad. Esto supone, por un lado, la utilización masiva de fertilizantes, plaguicidas químicos, hormonas y antibióticos en los piensos, semillas y alimentos transgénicos, produciendo contaminación de la naturaleza y daños sobre la salud humana. Por otro lado, el abaratamiento de costes mediante la precarización de condiciones laborales, derechos sociales y sindicales.

 

Las políticas agrarias europeas también fomentan la agricultura ecológica, pero sin poner freno a la agricultura industrial y al mercado global. Favorece la entrada de los grandes operadores en el sector ecológico, pervirtiendo la agricultura ecológica basada en alimentos de temporada, tecnologías apropiadas, escala sostenible, circuitos cortos de distribución, consumo local, mantenimiento del trabajo y la vida en el campo, reducción y reciclaje de residuos. La Unión Europea es un peligro para la soberanía alimentaria.

 

Aunque queda mucho por hacer, nuestra conciencia respecto a los daños de la globalización alimentaria y los transgénicos es hoy mayor. Sabemos que la solución pasa por nosotros. No habrá soberanía alimentaria sin el crecimiento del consumo responsable agroecológico y el decrecimiento paulatino de la agricultura capitalista, química y transgénica. Sin interrumpir la producción competitiva de alimentos para el mercado global que sustituye a los campesinos por empresarios agrícolas y sin frenar el consumismo compulsivo y enfermante de las clases medias en los países ricos, es imposible la soberanía alimentaria.

 

En este 17 de mayo de 2010, primera jornada de Rompamos el Silencio, el eje de Soberanía Alimentaria, acusamos a las multinacionales que inundan de químicos y transgénicos nuestros campos y nuestros platos, como responsables del hambre y la malnutrición que crecen en el mundo así como de las malformaciones, cáncer y otras enfermedades que causan sus tóxicos, como es el caso de Argentina. Acusamos a los gobiernos europeos como cómplices.

 

Construimos a soberanía alimentaria desde abajo. Esta merienda por la Soberanía Alimentaria trae a la puerta del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino lo que gobiernos y multinacionales consideran ALIMENTOS y nosotros consideramos BASURA: alimentos autorizados y publicitados que nos intoxican, provocando alergias, obesidad, diabetes y cáncer.

 

EN DEFENSA DE LA SEGURIDAD Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA, BASTA YA DE COMIDA BASURA, BASTA YA DE QUÍMICOS Y TRANSGÉNICOS.

 

EJE DE SOBERANÍA ALIMENTARIA DE ROMPAMOS EL SILENCIO 

[FOTO4_RES.jpg] Pie de foto: Lectura del comunicado ante la puerta del Ministerio de Agricultura.