Escrito por Pilar Galindo

Alimentar el mundo, cuidar el planeta
Garantizar una alimentación sin Transgénicos ni Agrotóxicos
Defender la Agricultura Familiar Agroecológica

El Día Internacional de la Alimentación nos recuerda que, aunque cada vez se producen más alimentos, crece la inseguridad alimentaria, tanto en su dimensión de escasez de alimentos –lo que conocemos como desnutrición- como en su dimensión de exceso y toxicidad de los ingredientes que ingerimos –malnutrición-. La desnutrición se produce principalmente en los países empobrecidos. La malnutrición avanza en los países ricos pero también en las economías emergentes. Este crecimiento tiene que ver con una alimentación industrializada, mercantilizada y globalizada.

Cada mes de octubre, desde hace cuatro años, la Garbancita Ecológica y los GAKs durante el mes de octubre desarrollamos una campaña. Este año empezamos el 28 de septiembre y concluimos el 31 de octubre. En ella que explicamos porqué, para garantizar seguridad alimentaria y soberanía alimentaria a todas las personas y todos los pueblos, la alimentación debe ser agroecológica.

 

 

Los rasgos en los que hemos profundizado este año han sido:

a) Fertilidad de la Tierra. No podemos producir alimentos agrediendo a la naturaleza sino contando con ella e impulsando su fertilidad. Los nutrientes que contienen los alimentos dependen de la fertilidad de la tierra en la que han sido cultivados. Si han sido cultivados en suelos esquilmados y utilizando abonos químicos, insecticidas y herbicidas, el suelo agotado transfiere menos nutrientes y la carga química mencionada. La seguridad nutricional (medida en calidad de nutrientes y ausencia de tóxicos) es inseparable de la fertilidad de la tierra, es decir, de la alimentación agroecológica.

b) Circuitos Cortos de Comercialización. Una alimentación nutritiva y suficiente, en contra de lo que defiende el mercado global, requiere de circuitos cortos de comercialización, lo que significa alimentación de temporada y cercanía, recién recolectada a precios justos para l@s agricultor@s y asequibles para l@s consumidor@s. En la alimentación industrializada y mercantilizada los países ricos tenemos una enorme accesibilidad a un montón de alimentos en la distribución globalizada que pone en peligro la seguridad alimentaria de otros pueblos y generaliza una alimentación procesada y de baja calidad nutricional que nos enferma. La abundancia de oferta en los países ricos tiene que ver con una producción basada en agrotóxicos y transgénicos y el acaparamiento de tierras de los países empobrecidos para dedicarlas a esa producción globalizada mientras se acrecienta el hambre al reducirse las tierras para alimentar a la población local.

c) Agricultura Campesina Agroecológica: La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) proclama que la agricultura familiar alimenta el mundo y cuida el planeta. Es cierto que la agricultura familiar alimenta al mundo porque el 90% de la agricultura es producida por familias agricultoras. Pero no podemos decir que cuida el planeta porque la mayor parte de la agricultura está atravesada por la lógica productivista y competitiva que es la responsable de la inseguridad alimentaria por estar cargada de agrotóxicos, de transgénicos. El modelo químico-transgénico arrasa la biodiversidad y cualquier forma de soberanía alimentaria en manos de familias campesinas y consumidores en responsabilidad compartida haciendo de la alimentación una necesidad y no una mercancía.

d) Consumo Responsable Agroecológico. Para salvar a la agricultura familiar de sus demonios necesitamos de un consumo responsable agroecológico, condición para la seguridad y la soberanía alimentaria. Sus tareas más inmediatas son, además de apoyar la agricultura campesina agroecológica y desarrollar los circuitos cortos de comercialización, impulsar la cultura alimentaria que haga posible un cambio de nuestros hábitos alimentarios enfermantes por hábitos saludables. Necesitamos educar a nuestros niños y niñas en el placer de una alimentación cargada de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y cereales integrales, redimensionando el lugar de carne, pescado, lácteos y huevos, y arrinconando los chuches, la bollería industrial y las bebidas carbonatadas.

e) Reducir la alimentación procesada y el azúcar. “25 gramos de azúcar bastan”. No hay dignificación de la vida en el campo, desarrollo rural o salud de niños y niñas sin cambiar nuestros hábitos alimentarios. Cada vez avanza más una alimentación procesada cargada de azúcar, sal, grasas, conservantes, colorantes, responsable de las enfermedades alimentarias que también avanzan como una epidemia (obesidad, diabetes, cáncer, enfermedades autoinmunes…). De entre ellos destaca el azúcar. La OMS considera que 25 gramos es la cifra máxima diaria de azúcar refinada que un cuerpo humano puede tolerar sin enfermarse. Sin embargo en España el consumo diario medio son 111 gramos. El azúcar refinado son calorías vacías de nutrientes que roban minerales (calcio, hierro) y vitaminas (sobre todo vitamina C) a nuestro organismo para metabolizarse, provocando desnutrición. El 65% de la energía consumida por habitante en España procede de alimentos procesados y cargados de estos “ingredientes enfermantes”. Su crecimiento es a costa del retroceso de la alimentación fresca, local y de temporada que es la que salvaría de la inseguridad alimentaria que queremos combatir.

La alimentación procesada es una fuente de negocio para las multinacionales porque: a) obtienen su valor añadido de los aditivos para su conservación que permiten largos viajes, permanencia durante meses en las estanterías de las grandes superficies y abaratamiento de costes con el aumento de la escala de producción. Estos químicos ayudan a enmascarar el uso de materias primas de baja calidad; b) logran que el sabor sea tan atractivo que nos hace adictos a esos ingredientes, en particular al azúcar y la sal; c) el consumo habitual y abusivo durante años nos enferma, haciéndonos clientes crónicos del sector agrofarmacéutico que comparte intereses y clientes con las multinacionales agroalimentarias. En definitiva, en  lugar de alimentarnos para tener salud, engordamos el negocio de las multinacionales que nos maleducan, nos hacen adictos y nos enferman.

f) Reparto del Trabajo de Cuidados. La apuesta por la seguridad y la soberanía alimentaria en base a la alimentación agroecológica nos lleva a plantearnos quién se ocupa del trabajo de cuidados, hoy por hoy responsabilidad casi exclusiva de las mujeres asumiendo dobles jornadas para conciliar con el trabajo remunerado. Si queremos avanzar en una alimentación agroecológica y responsable, debemos avanzar en el reparto de trabajo de cuidados entre mujeres y hombres. De lo contrario la seguridad, la soberanía alimentaria, la agricultura familiar y el consumo responsable agroecológicos correrán por cuenta de la desigualdad de hombres y mujeres.

Desarrollo de la campaña:

Desde el inicio de la campaña -28 de septiembre- hasta su finalización -31 de octubre- se han publicado 82 artículos en FB y 56 en la web. Hemos explicado la campaña en 2 programas de radio (“El Candelero”, Radio Vallekas, sábado 25 de octubre y “Lo nuestro”, Radio Ecca-Canarias, jueves 16 de octubre).

Se han sumado a la campaña 28 entidades y colectivos: 11 GAKs, 8 agricultor@s, elaborador@s o tiendas y 9 asociaciones en defensa de la agroecología, la ecología, la vida campesina, la cultura, el ecofeminismo y la alimentación. Han participado en la elaboración de artículos 12 entidades y 22 personas distintas.

En Facebook el alcance medio diario ha sido de 1079 visitas (250 más que en el mes anterior) con una media diaria de 54 “me gusta”, 3 comentarios y 25 contenidos compartidos, lo que supone 9 me gusta y 10 contenidos compartidos más que en el mes anterior. Hemos acabado la campaña con 125 amigos más en nuestra página. Los contenidos que han recibido más interés en este medio (por encima del millar de personas) han sido los siguientes: “Cáncer y su causa primaria” (3244 personas); ¡Peligro, refrescos! (1398 p), “Transgénicos, mentiras y agronegocio” (1289 p); “Cacao sí, azúcar no” (1250 p); “Pescado, ¿blanco o azul?” (1162 p); “Por una alimentación sin agrotóxicos ni transgénicos” (1115 p), “Acción directa por el derecho a la alimentación agroecológica” (1049 p); “Si las coles hablaran” (1024 p).

La pluralidad de contenidos ha sido muy amplia, desde contenidos más teóricos y generales (soberanía alimentaria, información alimentaria, globalización o transgénicos) a contenidos más prácticos y particulares (recetas con alimentos de temporada, impacto del otoño caluroso en las huertas de nuestros agricultores).

Destacamos el artículo “Emociones, estados de ánimo y alimentación, una relación compleja” que intenta responder a las preguntas: ¿Si casi todo el mundo sabe distinguir entre alimentación saludable e insana, por qué casi siempre, en lugar de la razón, ganan las emociones cuando nos alimentamos? ¿Por qué aunque estemos enfermos no somos capaces de cambiar nuestros hábitos? La respuesta tiene que ver con la construcción de nuestras emociones. Esta pregunta nos plantea que la responsabilidad de la inseguridad alimentaria también está en nuestras manos. Comprender los mecanismos que vinculan alimentación y emociones y buscar soluciones para, en lugar de dejarnos llevar por los deseos insatisfechos que tan bien saben controlar las multinacionales, generar mecanismos de disfrute de la alimentación saludable y resistencia a los cantos de sirena de la publicidad.

Destacamos también los artículos que ilustran sobre las propiedades nutricionales, saludables y culinarias de los alimentos y recetas con alimentos frescos y de temporada. Cualquier persona que quiera cambiar sus hábitos alimentarios contando con sus gustos y necesidades pero también las necesidades de otras personas y las de la naturaleza, tiene en esta campaña recursos a su alcance.

El hecho de que algunos podamos consumir naranjas y tomates todo el año tiene que ver con que otros sólo pueden comer arroz, y no siempre. Por experiencia sabemos que no se construye conciencia, voluntad y deseo de la noche a la mañana y de una vez para siempre. Es un proceso. Tener en cuenta estas cuestiones forma parte de la campaña por el Día Mundial de la Alimentación Agroecológica.

Para ver la Campaña completa:

http://www.lagarbancitaecologica.org/movimientos-sociales/campanas/dia-mundial-de-la-alimentacion/dia-mundial-de-la-alimentacion-agroecologica-2014

Pilar Galindo