Escrito por A.M.

Que los alimentos industrializados, mercantilizados y globalizados perjudican a la salud está demostrado. También lo está que el uso habitual de medicamentos producidos por la industria farmacéutica es igualmente perjudicial por los efectos secundarios que a menudo acarrean en las personas.

Sin embargo, existe un consenso tácito en que cualquier alimento “natural” es saludable y no siempre es así. Algunos productos naturales pueden tener contraindicaciones para personas que padecen ciertas enfermedades. Plantas que activan la circulación sanguínea y alivian el dolor de cabeza o el colon irritable, pueden ser negativos para personas que toman anticoagulantes o padecen epilepsia. Por el contrario, el cloro, que es una sustancia tóxica, disuelto en agua en dosis adecuadas, la potabiliza y elimina microorganismos que pueden producir enfermedades y hasta la muerte.

Al igual que “natural” no equivale a “saludable”, salud no equivale a tomar medicinas químicas o naturales. La salud equivale, sobre todo, a hábitos saludables porque es una consecuencia de éstos. Son nuestros hábitos alimentarios, higiénicos, de actividad física y descanso los que producen nuestra salud. Las medicinas de cualquier tipo -convencional, natural, alopática (cura con lo contrario), homeopática (cura con lo mismo)- entienden de enfermedad, pero no de salud.

Los enemigos de la salud son los malos hábitos, sobre todo los alimentarios. Los factores ambientales, no genéticos, alimentación, ejercicio físico, contaminantes químicos, alcohol, tabaco, drogas, medicinas, operaciones quirúrgicas, soledad, ansiedad, depresión, estrés, influyen sobre nuestra herencia genética de un modo particular para cada persona. La prevención de la salud consiste en evitar los factores ambientales de riesgo, empezando por los alimentarios, y muy en particular aquellos para los que cada persona tenemos una mayor vulnerabilidad genética.

Cuidar de la salud de forma autogestionada no es sólo la mejor forma de estar san@s, sino la más racional, la más barata, la que permite relacionarnos mejor como seres sociales, la que tira de la producción agroecológica, ataca directamente el poder de las multinacionales y nos permite desarrollarnos mejor como seres sociales, es decir, como personas.

Fuente:

“Protegeix-t dels que fan de la salut un negoci”. Maria Blanquer en Pesol Negre (Garbanzo Negro, revista libertaria catalana), Julio 2010

CAMPAÑA
DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN AGROECOLÓGICA
(16 OCTUBRE 2014)

Alimentar al mundo, cuidar el planeta
Defender la Agricultura Familiar Agroecológica
Garantizar una Alimentación sin Transgénicos ni Agrotóxicos
51ª Entrega