Escrito por La Garbancita Ecológica

17 DE ABRIL, DÍA MUNDIAL DE LAS LUCHAS CAMPESINAS

De la tierra fértil a la mesa: Erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición a partir de la Agroecología y el Consumo responsable

campesinoEl Libre Comercio Global de Alimentos, en manos de un puñado de multinacionales, convierte la Agricultura en una rama de la Industria e impone –con la violencia competitiva de los más fuertes- una constante reducción de los precios en origen a agricultores y ganaderos. Las grandes corporaciones alimentarias, amparadas por las instituciones del capitalismo internacional (BM, FMI, UE, OMC, y Acuerdos multilaterales), con el consentimiento y complicidad de los estados, externalizan los costes sociales, ecológicos, ambientales, culturales, sanitarios, demográficos, territoriales y en derechos humanos asociados a la especulación alimentaria.

El actual desorden alimentario es consecuencia de una aberración fundacional: tratar la producción, circulación y consumo de alimentos como una actividad exclusivamente económica que produce y vende mercancías alimentarias competitivas y rentables, cuando, en realidad, se trata de una actividad social y económica para garantizar el derecho fundamental a una alimentación saludable, suficiente y sostenible.

Desde el enfoque del libre mercado, la modernización de la producción agraria emplea masivamente fertilizantes, pesticidas y otros productos químicos de síntesis, organismos genéticamente modificados (OGMs), antibióticos y cualquier sustancia o procedimiento –por peligroso que sea- que aumente la productividad de la tierra, las semillas y los animales.

Esta modernización se presenta como garante del progreso, la lucha contra el hambre y el pacífico desarrollo de las naciones a través del libre comercio a pesar de su carácter productivista, depredador y biocida que: a) consume más energía de la que produce, b) trabaja en contra de los procesos y tiempos naturales de fermentación, fertilidad y maduración, c) impide cerrar el ciclo de energía y nutrientes para el suelo procedentes de los residuos de alimentos, cultivos y ganado, d) es una maquinaria de calentamiento global, destrucción de la biodiversidad, la fertilidad de la tierra y su capacidad para enfrentar las plagas y el cambio climático que proliferan con la producción a gran escala y la distribución mundial y f) cuanto más avanza crea más hambre, obesidad, enfermedades alimentarias, despoblación del campo, migraciones forzosas, megalópolis inviables, pobreza y exclusión.

La Agroecología revaloriza la cultura y los valores campesinos incorporando conocimientos agronómicos, diálogo y cooperación entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria para afrontar y revertir los daños de la alimentación industrializada, mercantilizada y globalizada.

La producción campesina que aún no ha sucumbido a la lógica de la industrialización y la mercantilización es intensiva en mano de obra, detiene el despoblamiento rural y la emigración a las ciudades, cultiva a favor de la naturaleza, proporciona alimentos para la población cercana, parte de los conocimientos agroganaderos tradicionales (rotación, variedades locales, recolección en punto óptimo de maduración, cultivos de temporada, tecnologías respetuosas con los procesos y tiempos biológicos y devuelve los residuos orgánicos al suelo) contribuyendo a la fertilidad de la tierra, el ahorro de agua, la reducción de la huella de carbono y la resiliencia frente al cambio climático.

La distribución agroecológica y el consumo responsable se basan en la cercanía, el menor número de intermediarios posibles, el fomento de cultura nutricional y la pequeña industria transformadora que optimiza el aprovechamiento de los cultivos de temporada y el comercio justo para productor@s y consumidor@s.

Con el libre comercio de alimentos, cada eslabón de la cadena alimentaria sufre –pero también reproduce- la lógica depredadora y autodestructiva del comercio global de alimentos. Para la Agroecología y el Consumo Responsable, la producción debe tener en cuenta las necesidades de la distribución y el consumo y, estos últimos, las necesidades de la producción. La Producción Agroecológica no puede prosperar sin la transformación del consumismo compulsivo e individualista en consumo responsable y sin una distribución propia frente a la gran distribución que impone su ley a productor@s y consumidor@s.

La Agroecología es el principal instrumento para luchar contra el hambre y la malnutrición, garantizar la Soberanía y la Justicia Alimentarias mediante sistemas sostenibles y nutritivos y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Día de las luchas campesinas representa también las luchas de l@s consumidor@s responsables y de las mujeres que, día a día, protagonizan la defensa de la salud, los cuidados y la igualdad de géneros, protegiendo semillas, agua, bosques y tierras de su privatización por parte de las multinacionales.

Campesin@s, consumidor@s y mujeres cooperamos para producir cultura alimentaria, crecer en salud, cerrar la brecha metabólica campo-ciudad y crear redes de comercialización desde la responsabilidad compartida de todos los actores (productor@s, transportistas, logistas, distribuidores, cociner@s, nutricionistas, educador@s, familias y escuela).

Desde la semilla en tierra fértil a la mesa (familiar, escolar, colectiva o institucional) construimos economía social del bien común, ecofeminismo, justicia, igualdad, seguridad y soberanía alimentarias para todas las personas y todos los pueblos.

 

Los colectivos y organizaciones que quieran adherirse a este a este comunicado, pueden enviar su firma a lacestabasica@lagarbancitaecologica.org

Este comunicado se ha ido mejorando con aportaciones de las entidades firmantes.