Escrito por El garbanzo negro

La agricultura urbana consiste en convertir terrenos abandonados en las ciudades en huertos para la producción cooperativa de alimentos ecológicos destinados al autoconsumo de la población que los gestiona.

 

Estas actividades aportan un alto valor social, ecológico y educativo. 

 

  • Favorecen la educación alimentaria en el consumo de verduras, hortalizas y frutas ecológicas frente a los alimentos procesados y enfermantes.
  • Defiende la salud pública en una dimensión preventiva, frente a la inseguridad alimentaria producto de la mercantilización, industrialización y globalización de la agricultura y la alimentación.
  • Ofrecen una educación ambiental participativa al convertir espacios degradados o inútiles en huertos fertilizados con biocompost procedente de los residuos orgánicos procedentes de la misma población.
  • Fomenta la autogestión y la soberanía alimentaria en las personas y colectivos que consumen alimentos producidos por ellos mismos (grupos de viviendas, escuelas, empresas, espacios ocupados, espacios cedidos por el municipio, etc.)
  • Constituyen acontecimientos objetivamente anticapitalistas al favorecer, al margen del mercado y sin afán de lucro, el trabajo útil, el valor de uso, la acción directa, la cooperación, el apoyo mutuo, la participación política y el crecimiento de la agroecología y el consumo responsable como base material para el decrecimiento de la agricultura industrial y el consumismo irracional. 

 

La agricultura urbana no tiene, por si sola, capacidad para eliminar el secuestro de nuestra seguridad alimentaria por parte de las multinacionales consentidas por las autoridades políticas. Sin embargo, contiene un enorme potencial transformador que, en convergencia y cooperación con el movimiento organizado de consumidores responsables y de agricultores agroecológicos, pueden poner límites al genocidio alimentario del hambre y la alimentación nociva que hoy asolan la humanidad.

 

El Garbanzo Negro.