Escrito por Colectivo Feminista Las Garbancitas

8 de marzo de 2012: Si somos lo que comemos… ¿Por qué comemos basura?

 

 

El Colectivo Feminista Las Garbancitas junto con algunas compañeras consumidoras que quisieron acompañarnos, participamos, como cada año, en la manifestación del pasado 8 de marzo. En esta ocasión contribuimos por primera vez con contenidos vinculados a nuestra actividad de consumo responsable agroecológico.

 

Parafraseando a Karen J. Warren son asuntos feministas “todos aquellos que comprenderlos contribuye a entender la subordinación de las mujeres y a luchar contra ella”. La alimentación basura y repleta de químicos que comemos a diario en nuestras sociedades “avanzadas” son asuntos que nos afectan a las mujeres porque no sólo enferman la naturaleza y nuestros cuerpos, sino también los cuerpos de las personas a quienes cuidamos.

 

Desde esa perspectiva, el consumo responsable agroecológico es mucho más, es la organización como consumidoras autogestionando nuestra propia logística para tomar la seguridad y soberanía alimentaria en nuestras manos y crear una economía social capaz de dar estabilidad y volumen económico a nuestras relaciones con pequeñ@s agricultor@s ecológic@s.

 

Es esta una actividad que ocupa nuestro tiempo y nos enfrenta al reparto del trabajo de cuidados entre hombres y mujeres. No habrá decrecimiento de la alimentación industrializada, mercantilizada y globalizada sin crecimiento del consumo responsable agroecológico, autogestionado y popular. Como estos asuntos nos afectan en tanto que mujeres, son asuntos feministas. Así que salimos a la calle el 8 de marzo para compartir, con otras feministas, nuestras reivindicaciones y luchas.

 

Tras la pregunta “Si somos lo que comemos… ¿Por qué comemos basura?”, en nuestra pancarta, vinculábamos la alimentación con el trabajo, la hipoteca, pero también con la educación, la sanidad, los servicios sociales, … somos consumidoras, somos feministas pero también personas que denunciamos y tratamos de enfrentar, desde los movimientos sociales, los daños que provocan las políticas de los gobiernos globalizadores.

 

Estábamos expectantes. Sabemos que el consumo responsable agroecológico es un contenido marginal en nuestra sociedad pero también entre las mujeres y por supuesto entre las feministas. Un contenido en cierto modo “transgresor” porque no es lo habitual en la manifestación del 8 de marzo en Madrid. Pero, ¿acaso no es transgresor el feminismo? ¿No ha avanzado precisamente trayendo formas nuevas de comprender la situación y la lucha de las mujeres? Pudimos comprobar que algunas compañeras se quedaban escuchando nuestros lemas y les hacía pensar, otras nos sonreían ¿les gustaba lo que oían?

 

 

Algunas consignas que coreamos para compartir nuestra lucha ecofeminista fueron: 

 

Si somos lo que comemos…

… ¿por qué comemos basura?

 

Comida basura…

Trabajo basura…

Hipoteca basura…

 

Si somos lo que comemos…

… ¿por qué comemos basura?

 

Sanidad basura…

Educación basura…

Comida basura…

 

Si somos lo que comemos…

… ¿por qué comemos basura?

 

Tele basura…

Amantes basura…

Comida basura…

 

Si somos lo que comemos…

… ¿por qué comemos basura?

 

La comida no es negocio

… son cui-da-dos

… ¡fuera transgénicos de la alimentación!

 

Si somos lo que comemos…

… ¿por qué comemos basura?

 

También cambiamos la letra a una tradicional canción de corro: “Las ovejuelas” para darle a  nuestro mensaje un aire alegre y pegadizo.

 

 Es esta:

 

Las cuidadoras madre, las cuidadoras,

cuando nadie las cuida, se cuidan solas.

Deja de hacerte el remolón y aplícate el cuento,

que si no te lo aplicas, te doy boleto.

 

Las hamburguesas madre, las hamburguesas,

cuanto más te las comes, peor te sientan.

Hay pichón, deja el salchichón y la coca-cola,

lo que el cuerpo agradece es el agua sola.

 

Las cuidadoras madre, las cuidadoras,

Cuando nadie las cuida, se cuidan solas.

Deja de hacerte el remolón y aplícate el cuento,

que si no te lo aplicas, te doy boleto.

 

Las ensaladas madre, las ensaladas,

mejor de cercanía y de temporada.

No las quiero con insecticidas y de invernadero,

que luego nos enferman con sus venenos.

 

Las cuidadoras madre, las cuidadoras,

cuando nadie las cuida, se cuidan solas.

Deja de hacerte el remolón y aplícate el cuento,

que si no te lo aplicas, te doy boleto.