Escrito por M. Àngels Claramunt

Aborto retenidoLa medicina se resiste a reconocer que no puede diagnosticar en función del día en que el médico detecta el no latido del bebé en el útero. Son otros parámetros los que se deben estudiar para diagnosticar un aborto retenido: el día en que se detuvo y el tiempo transcurrido desde entonces hasta el momento presente.

Imaginemos que dos mujeres quedan embarazadas el mismo día. Una tiene hora en el médico en la semana 11 y la otra en la semana 13, a ambas se les detiene el latido en la semana 12 y empiezan a sangrar al cabo de varios días o semanas (ambas posibilidades entran dentro de la normalidad).

La primera irá al médico y lo encontrará todo bien: la desgracia está por ocurrir a la semana siguiente. Cuando vuelva a acudir al médico será por el sangrado y ahí detectarán el no latido: considerarán que no hubo aborto retenido.

La otra irá al médico en la semana 13 y detectarán que no hay latido, y no hay sangrado (AÚN) y, por tanto, diagnosticarán aborto retenido. ¡Pero no es así!

Recordemos: eran dos casos idénticos, lo único que ha cambiado de un caso a otro ha sido la fecha en que han acudido al médico.

¿Por qué ocurre esto? Seguramente es debido a que se prepara a los médicos para intervenir a las mujeres, no para acompañar sus procesos fisiológicos. Por tanto, desconocen, muy a menudo, la fisiología de la pérdida. Los preparan para legrar. O para provocar una expulsión artificialmente, con medicación, que de todos modos se produciría, fisiológicamente, en un porcentaje altísimo de casos. En los que no se produce, sí que se podría hablar de aborto retenido.

Y a la mujer le preocupa el diagnóstico, porque la palabra retener la asocia a algo malo, a que su cuerpo está fallando, a que debería estar expulsando y no lo está haciendo, a que algo va mal en ella y en el proceso. Pero no se le explica que su cuerpo se toma entre dos y seis semanas para reaccionar, 40 días, y que es normal esperar a que suceda. Tampoco se le explica qué puede esperar de este proceso natural cuando suceda, ni se la acompaña profesionalmente cuando elige este camino. Ni siquiera se la acompaña cuando el proceso es medicalizado.

Pocas veces se otorga tiempo, acompañamiento y respeto a los procesos fisiológicos de la reproducción, ni en vida ni en muerte del bebé.

Fuente: El Parto es Nuestro