Escrito por La Garbancita Ecológica

El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos (Simone de Beauvoir)

Hace ya bastantes días que surgió un informe mal redactado y peor documentado en España, que por desgracia y por absurdo traspasó las fronteras y desde la incredulidad nacional e internacional recibió todo tipo de respuestas. En medio del zafarrancho, el ruido y el insulto las mujeres y sus derechos quedaron arrasadas.

El derecho de las mujeres a decidir sobre sus partos fue completamente obviado… Una vez más las víctimas somos nosotras.

Los abusadores invariablemente aíslan a sus víctimas, en este caso el Estado, a través del hospital y apoyado por las propias mujeres y por algunas matronas que forman parte de una profesión que una vez fue la principal aliada de la mujer en la historia, seccionan uno a uno los derechos de las mujeres, como en un robo a plena luz del día y con la complicidad colectiva, nos vuelven invisibles una vez más, se nos cosifica y ningunea porque obstruimos.

Obstruimos la visión del obstetra, interrumpimos el buen funcionamiento de los protocolos industrializados, alteramos el orden profesional, sacudimos los estamentos y, al fondo de todo eso, con nuestra mera presencia activa y consciente cuestionamos el progreso intelectual masculino, y por todo eso la doula molesta… Si fuese un payaso, un acupunturista o un bombero también molestaría, igual que molestaban nuestras parejas no hace mucho…

Porque no nos engañemos: lo que realmente molesta de la madre es la mujer y de la mujer, su expresión consciente, y de su expresión consciente la libertad, y de la libertad el que se nos vea y considere… porque entonces hay que cambiar las normas, hay que aprender e informarse, hay que crear espacios y tiempos y cambiarlo todo, y en especial porque hay que asumir el miedo a lo que se desconoce: hay que reunirse con lo físico, lo instintivo y lo indomable.

Reconocer los derechos de las mujeres en sus partos y en su día a día es reconocer nuestra existencia, nuestra capacidad de decisión y de actuación. Y eso en un país profundamente machista sigue siendo impensable, por lo que vemos.

La doula en España se quedará fuera esperando tiempos mejores, junto con nuestros derechos, nuestra capacidad de elección y nuestra libertad.

Desde la lejanía física he visto con desconcierto el surrealismo generado en esta guerra inventada y la única tabla de salvación llena de coherencia, buen hacer y con una trayectoria impecable que he encontrado ha sido esta asociación desde la que escribo, y a ella en gratitud y con el ánimo de que pese a lo desolador del panorama se puede cambiar, me he unido recientemente con mucho orgullo.

Por todo ello en el día de la madre, día de las madres a las que en nuestro país aún se pretende silenciar, grito con todas mis fuerzas y con todas ellas: ¡El Parto es nuestro, que nos lo devuelvan!

¡Cómo se atreven!

Autora: Jesusa Ricoy Olariaga

Fuente: http://www.elpartoesnuestro.es/blog/2015/05/03/el-parto-sigue-siendo-nuestro