Escrito por Pilar Galindo. Colectivo Ecofeminista Las Garbancitas

ecofeminismos garbancitas fbTodos sabemos que la fertilidad está descendiendo. El retraso en la edad de gestación, una vida estresante, la alimentación… Hay muchas razones a las que atribuir dicho descenso. Pero pocas veces se apunta a los tóxicos que acumulamos en nuestro cuerpo.

Estamos expuestos a muchas sustancias tóxicas, entre 300 y 500 de estas sustancias pueden acumularse en nuestro organismo procedentes de la contaminación ambiental, las sustancias a las que nos exponemos en el lugar de trabajo, pero también por una alimentación en base a cultivos industrializados (frutas, verduras, legumbres, cereales), ganadería intensiva hacinada y alimentada con granos transgénicos y antibióticos, y una proporción elevada de alimentos procesados cargados de químicos, azúcar, y sal refinados (para conservar, aumentar la palatabilidad, etc.).

Estos tóxicos no existían, al menos tan profusamente, en la generación de nuestros padres y abuelos por lo que nuestro organismo se enfrenta a una carga tóxica que no sabe cómo eliminar. Nuestro hígado es incapaz de metabolizar estas sustancias y sólo puede encapsularlas.

La mayoría de estas sustancias se acumulan en los tejidos grasos al ser liposolubles. Nuestra carga tóxica va creciendo con la edad interviniendo nocivamente en nuestra salud y, en particular, en la fertilidad. “Estos contaminantes son la principal razón de la disminución de la calidad espermática actual, ya que son disruptores endocrinos que, al comportarse como hormonas, interfieren en el equilibrio hormonal, generan lesiones en la calidad del esperma, en su material genético y en su morfología, y causan daño en tejidos de los órganos reproductores masculinos”. Por eso los tóxicos que acumulan y a los que se exponen el padre y la madre antes de la concepción van a interferir en la fertilidad y en la salud del bebé. Esta contaminación de sustancias tóxicas se la transmitimos a nuestra descendencia durante el embarazo a través de la placenta y en la leche materna interfiriendo en el sistema endocrino del bebé y en sus niveles de desarrollo.

“Los estudios científicos actuales aportan datos que demuestra cómo la salud del ser humano se moldea básicamente durante la vida intrauterina. Nos demuestran la influencia que tienen para toda la vida las condiciones de vida en el útero. Calidad del entorno, estado de salud de la madre, del padre y calidad del medio intrauterino son factores determinantes decisivos en la salud del bebé, extendiéndose al adulto durante toda su vida futura (…) El Dr. Michel Odent y las conclusiones de estudios recogidos en la base de datos del Primal Health Research Institute demuestran los efectos nocivos a largo plazo en la vida de una persona, de la exposición a tóxicos químicos durante la vida prenatal.”

Si las condiciones ambientales y estilos de vida en la etapa de vida prenatal son nocivas provocarán un debilitamiento de la salud que estará presente a lo largo de la vida. Por eso, es importante acometer una depuración del organismo, al menos una vez al año, para liberarse progresivamente de esa carga tóxica y, en particular, antes de emprender un proceso prenatal.

Esta es la base del método de Fertilidad Natural que nos propone Virginia Ruiperez mediante el Método Acordeón que consiste en depurar el organismo mediante un ayuno terapéutico de ambos progenitores antes de la concepción. El objetivo es que madre y padre se preparen para crear unas buenas condiciones para el bebé que pasan por mejorar su salud y liberarse de la carga tóxica dado que interfieren en la salud de nuestros gametos, de nuestros órganos reproductores y en nuestro equilibrio hormonal. Además, reducirán la exposición a tóxicos del feto en el útero y durante la lactancia. Por supuesto, debe complementarse evitando la exposición a contaminantes químicos mediante una alimentación ecológica.

“El método Acordeón y el ayuno terapéutico se basan en la metabolización de los lípidos del tejido graso de nuestro cuerpo con el objetivo de eliminar todas las sustancias tóxicas químicas liposolubles que se almacenan en el tejido graso. Al quemarse las grasas y depurarse las sustancias nocibas que contienen, se produce una renovación de las grasas del organismo. Se realiza mediante una serie de sesiones de semi-ayunos cortos, de un día o dos de duración, cada semana o cada dos semanas”.

El ayuno consiste en la ingesta de líquidos (zumos de frutas, verduras y hortalizas, infusiones de plantas depurativas especialmente del hígado) sin restricción de tiempo ni cantidad. El ayuno se complementa con ejercicio físico para movilizar las grasas. Es mejor, en el caso de las mujeres, hacerlo coincidir con el inicio de la menstruación que, de por sí, es un proceso depurativo. Por último, es importante tener ganas de hacerlo y seguir las recomendaciones de un profesional experto y cualificado que nos ayudará a personalizar la cura y podrá evaluar y cuidar indicadores fisiológicos como peso y olor corporal, orina, estado cardiovascular y bienestar durante el proceso.

Esta preparación para la fertilidad de forma natural y escuchando a nuestro cuerpo, es una mirada que apunta a las causas de la infertilidad de la sociedad industrial. Es cierto que cuanto más se retrasa la edad en la que decidimos ser madres, menores son las posibilidades de fecundación (con 25 años hay un 25% de posibilidades por ciclo menstrual de lograrlo; con 35, un 12%, con 40, un 5%). Pero a esa constatación hay que añadir la carga tóxica que nos acompaña que ha demostrado ser la causa de la menor calidad del esperma de las generaciones actuales respecto a sus predecesores independientemente de la edad del varón.

Demasiado frecuentemente, en especial en mujeres que deciden ser madres con más de 35 años y tardan en quedarse embarazadas, su ginecólogo les plantea que “han esperado mucho”, incluso sin descartar que la infertilidad de la pareja proceda de su pareja, y que sólo les queda recurrir a terapias de fertilidad. Las terapias al uso no tienen en cuenta la química nociva que acumulamos, no conciben fortalecer la fertilidad por métodos naturales (ayunos, actividad física y alimentación ecológica), ni siquiera para optimizar la terapia; se caracterizan por una estimulación ovárica artificial a base de hormonas y químicos que ejerce una nueva carga tóxica y violencia sobre el cuerpo de la mujer. Se trata de terapias costosas no sólo económica, sino también psicológicamente, en las que se socaba la capacidad de mejorar, con autonomía, las condiciones de fertilidad y, además, la salud con la que enfrentar un embarazo. Muy a menudo se convierte en un periplo prolongado de deseos y frustración que, además, no acaba felizmente.

Muchas mujeres no saben que tienen una carga tóxica que les limita su fertilidad y que  pueden mejorarla mediante el ayuno y la alimentación ecológica. El peso de la industria química y farmacéutica es muy grande y se ocupa de invisibilizar los daños que producen y también los métodos para liberarse de los tóxicos.

El ecofeminismo se ocupa de las cuestiones que preocupan a las mujeres, buscando sus causas y las formas de resolver estos problemas. La disminución de la fertilidad por los contaminantes químicos es una de nuestras preocupaciones. La extensión del conocimiento sobre la fertilidad natural para que sea accesible a otras mujeres es una de nuestras tareas.

 

Fuente: Virginia Ruipérez González. “El Método Acordeón” pag. 143-151. en el libro “Fertilidad Natural. Método Naturista de Fertilidad Shantivir”. Ed. La Casita de la Paz. 2013. 236 pag.