Escrito por Pilar Galindo. Vicepresidenta de la Asociación de Panaderías Biológicas

molino cierra obradorHoy os compartimos una mala noticia. Ernesto Rodrigo y su obrador representan la situación de muchas panaderías que no han recibido nuestro apoyo como consumidor@s ecológic@s de apostar por el pan biológico verdadero, que es el producido con levadura madre y sin aditivos y no sólo con materias primas ecológicas. Hace unos días nos comunicaba a las panaderías miembro de la Asociación de Panaderías Biológicas que se ve obligado a cerrar a final de año porque no puede resistir más.

Ernesto seguirá peleando pero los consumidores responsables no hemos podido sostenerle. La apuesta por educar en un cambio de hábitos saludables enseñando quién y cómo está detras de un alimento, es el camino para la resiliencia de los pequeños proyectos que resistimos la oleada de la alimentación ecológica globalizada.

Carta de Ernesto, 4 diciembre 2015

Molino del Villar, cerrará sus puertas este diciembre, como obrador de Pan Artesano, Integral y Biológico, después de más de dos décadas.

Lamentablemente, el próximo 28 de diciembre, después de casi 24 años, coceré Pan Integral Biológico Artesano por última vez y bajaré la persiana, aunque seguiré con los Cursos y Talleres de Panadería Integral Biológica y de Construcción y Manejo de Hornos Morunos, con los que desde hace dos años, he intentado sin éxito, salvar el proyecto del Horno.

Me gustaría poder decir, que este cambio, es consecuencia natural de la evolución de un proyecto, que siempre ha tenido vocación de realizar estas actividades, pero no ha sido así. No he elegido el momento, sino las circunstancias son las que me fuerzan a ello, cuando digamos, la continuación del proyecto, no está aún, suficientemente madura como para tomar el relevo y garantizar un medio de vida.

Sabéis las grandes dificultades económicas que llevamos arrastrando los proyectos pequeños -y no tan pequeños también- desde que se inició esta farsa, mal llamada crisis. En particular, en el sector de la Panadería Artesana Biológica, junto con una muy significativa caída de las ventas como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo del consumidor, consumidora final, hemos tenido que padecer, cómo grandes proyectos, reventaban literalmente el mercado con una bajada de precios, y cómo grandes empresas dedicadas a la panadería convencional, se han introducido en el mercado del Pan Ecológico viniendo ahora a recoger los frutos de un trabajo ajeno: el de tod@s aquell@s que apostamos desde hace más de dos décadas, por otro tipo de alimentación, respetuosa con las personas como especie y con el medio ambiente en general, mientras que ell@s se enriquecían dedicándose a mermar la salud de sus consumidores y del planeta, produciendo un sucedáneo de Pan, desvitalizado, desequilibrado, preñado de aditivos químicos, manteniendo una macro agricultura química de síntesis, que lejos de ser nunca una solución, ha sido -y es- una de las fuentes de enfermedad, unas de las fuentes del problema de la Salud, nuestra y del Planeta.

Si a esto añadimos los sobrecostes como consecuencia de la reducción del volumen de producción, el no haber podido subir ni un céntimo los precios desde 2012 y la asfixiante presión de las obligaciones fiscales y tributarias, no es difícil hacerse idea del calvario que todos estos condicionantes juntos, pueden representar sobre un pequeño proyecto como Molino del Villar, Agricultura sin Venenos y Energías Renovables, hasta llegar a ahogarlo, sin remedio.

Así pues, a finales de este mes de diciembre, dejo de cocer el buen pan con buenas energías, que desde 1992, hemos compartido con vosotr@s, las personas que de una manera u otra, hemos formado parte de este proyecto.

El proyecto continúa, no termina, sólo que dedicado ahora a los Cursos, Talleres y al Turismo Rural Consciente y Responsable.
Gracias por leer estas líneas, por confiar tantos años y por dejarme ser en mi querido lugar del Villar de Zucaina, una parte activa de la solución, por vivir a un paso de mis sueños.

(Cuando saque el último pan, de la última hornada, en la última jornada que me lleve al cierre, después de secarme las lágrimas -que espero me queden todavía- pensaré en las muchas toneladas de cereal biológico que han entrado por esta boca de Horno Moruno, que no han envenenado esta Tierra, ni a sus gentes. Esa imagen, que hemos levantado a riñón un@s produciendo y otr@s consumiendo, me hará feliz, tremendamente feliz y será la base que me de fuerzas y motivación, para continuar)

Gracias, muchas Gracias a tod@s y gracias a la Vida, por haberme dado tanto.
Molino del Villar, Agricultura Sin Venenos y Energías Renovables
Desde 1992 cociendo buen Pan, con buenas Energías.